Hay recetas que no empiezan en la cocina.
Empiezan mucho antes: en una mesa familiar, en una fiesta de verano, en una merienda compartida o en ese recuerdo de infancia en el que alguien abría una empanada y, de pronto, todos se acercaban.
La empanada gallega de bonito tiene algo especial. No es un plato pensado para lucirse en solitario. Es una comida de centro de mesa, de cortar en porciones, de repartir, de comentar si la masa quedó más crujiente, si el relleno está jugoso o si “esta sabe como las de antes”.
Y quizá ahí está parte de su magia.
Porque una buena empanada no solo alimenta. Reúne.
En Galicia, la empanada aparece en las casas, en las fiestas, en las romerías, en los viajes y en las comidas donde siempre parece que hay un sitio más en la mesa. Puede ser sencilla, pero cuando está bien hecha tiene algo que engancha: una masa con sabor, un relleno equilibrado y ese punto jugoso que hace que quieras repetir.
En esta entrada vamos a preparar una empanada gallega de bonito paso a paso, con masa casera, relleno sabroso y trucos sencillos para que quede jugosa y con alma.
Y, sobre todo, vamos a entender algo importante: una empanada no es solo una receta. Es una forma muy gallega de compartir.
Antes de empezar: no todas las masas de empanada son iguales
Una de las cosas más bonitas de la empanada gallega es que no existe una sola manera de prepararla.
Hay masas más panaderas, con cuerpo y sabor a horno tradicional. Hay masas más finas y crujientes. Hay masas hechas con harina de trigo, masas con parte de maíz, masas enriquecidas con el aceite del sofrito y masas que cambian según la zona, la casa y la memoria de quien las prepara.
Por eso, cuando alguien pregunta cuál es “la masa auténtica” de la empanada gallega, la respuesta no siempre es única.
En Galicia, muchas recetas no se aprendieron en libros, sino mirando cómo amasaba una madre, una abuela o una vecina. Se aprendieron tocando la masa, oliendo el sofrito, escuchando frases como “aínda lle falta un pouco” o “así xa está no seu punto”.
En esta receta vamos a preparar una masa casera sencilla, sabrosa y fácil de trabajar, perfecta para una empanada de bonito hecha en casa.
Pero conviene recordar algo antes de empezar:
la masa de una empanada también cuenta una historia.
Qué hace especial a una empanada de bonito
La empanada de bonito es una de esas recetas que parecen sencillas, pero que cambian por completo según cómo se hagan.
Puede quedar seca, pesada y sin gracia.
O puede quedar jugosa, sabrosa y equilibrada, de esas que se comen sin darse cuenta.
La diferencia está en los detalles.
Una buena empanada gallega de bonito necesita una masa con sabor, pero que no robe protagonismo al relleno. Necesita un sofrito hecho con calma, porque la cebolla y el pimiento no deben estar simplemente “pasados por la sartén”, sino bien pochados, dulces y melosos.
También necesita un relleno jugoso, pero no líquido. Si queda demasiado seco, la empanada pierde encanto. Si queda demasiado húmedo, la masa se ablanda y el resultado no funciona.
El punto está en el equilibrio.
Bonito, cebolla, pimiento, tomate si se utiliza, aceite del sofrito y una masa que abrace todo eso sin romperse ni quedar pesada.
Eso es lo bonito de esta receta: no necesita ingredientes raros. Necesita tiempo, mimo y entender que, en una empanada, cada parte importa.
Porque una empanada gallega no se improvisa.
Se cuida.
Ingredientes para una empanada gallega de bonito casera
Con estas cantidades puedes preparar una empanada grande, perfecta para compartir en una comida familiar o para poner en el centro de la mesa en una celebración
Ingredientes para la masa
- 500 g de harina de trigo
- 200 ml de agua templada
- 100 ml de aceite del sofrito
- 15 g de levadura fresca de panadería o 5 g de levadura seca
- 10 g de sal
- 1 huevo batido para pintar la empanada antes de hornear
La masa de empanada agradece mucho el sabor del aceite del relleno. Por eso, cuando preparemos el sofrito, reservaremos parte de ese aceite para incorporarlo después a la masa. Ese pequeño detalle cambia mucho el resultado: la masa queda más sabrosa, más dorada y con más carácter.
Ingredientes para el relleno
- 400 g de bonito en conserva, bien escurrido
- 3 cebollas grandes
- 1 pimiento rojo
- 1 pimiento verde
- 2 tomates maduros rallados o 200 g de tomate triturado
- 1 cucharadita de pimentón dulce
- Aceite de oliva virgen extra
- Sal al gusto
Puedes añadir también una pizca de pimentón picante si te gusta que el relleno tenga un punto más alegre, pero sin pasarse. La empanada de bonito debe tener sabor, sí, pero también equilibrio.
El secreto no está en poner muchos ingredientes, sino en tratarlos bien. Una cebolla bien pochada, un pimiento hecho con calma y un bonito de calidad pueden convertir una receta sencilla en una empanada memorable.
Cómo preparar la masa de empanada paso a paso
La masa es una de las partes más importantes de una buena empanada gallega. No debe quedar dura, ni demasiado gruesa, ni sin sabor.
Para esta receta vamos a preparar una masa sencilla, casera y fácil de trabajar.
1. Prepara el aceite del sofrito
Antes de amasar, conviene preparar primero el sofrito del relleno, porque vamos a utilizar parte de ese aceite para dar sabor a la masa.
Cuando tengas el sofrito listo, reserva unos 100 ml de aceite. Si hace falta, cuélalo para que quede limpio y déjalo templar antes de incorporarlo a la masa.
Ese aceite llevará parte del sabor de la cebolla, el pimiento y el pimentón, y hará que la masa tenga más aroma, más color y más personalidad.
2. Mezcla los ingredientes secos
En un bol grande, pon la harina y la sal.
Mezcla bien para que la sal se reparta de manera uniforme. Este paso parece pequeño, pero ayuda a que la masa quede equilibrada y no haya zonas más saladas que otras.
3. Disuelve la levadura
Disuelve la levadura fresca en el agua templada.
El agua debe estar templada, no caliente. Si está demasiado caliente, puede estropear la levadura y la masa no subirá bien.
Si usas levadura seca, puedes mezclarla directamente con la harina o disolverla también en el agua, según las indicaciones del envase.
4. Amasa con calma
Añade el agua con la levadura al bol de la harina y empieza a mezclar.
Después incorpora el aceite del sofrito poco a poco.
Amasa durante unos 10 minutos, hasta conseguir una masa lisa, elástica y manejable. Si notas que está demasiado pegajosa, añade un poco más de harina, pero sin abusar. Una masa demasiado cargada de harina puede quedar dura después del horneado.
5. Deja reposar la masa
Forma una bola con la masa, colócala en un bol ligeramente engrasado y cúbrela con un paño limpio.
Déjala reposar entre 1 hora y 1 hora y media, o hasta que aumente de volumen.
El reposo no es un capricho. Es el momento en el que la masa gana textura, sabor y facilidad para estirarse después sin romperse.
Cómo preparar el relleno de bonito para que quede jugoso
El relleno de una empanada de bonito no debe hacerse con prisa.
Aquí está uno de los secretos de la receta: el sofrito tiene que cocinarse despacio, hasta que la cebolla quede dulce, el pimiento tierno y el conjunto tenga ese punto meloso que después hará que la empanada no quede seca.
1. Corta la cebolla y los pimientos
Pela las cebollas y córtalas en tiras finas o en trozos pequeños, según te guste encontrar más o menos textura en el relleno.
Lava el pimiento rojo y el pimiento verde, retira las semillas y córtalos también en tiras o dados pequeños.
No hace falta que todo quede perfecto, pero sí que los cortes sean parecidos para que se cocinen de manera uniforme.
2. Pocha las verduras con calma
En una sartén amplia, añade un buen chorro de aceite de oliva virgen extra.
Incorpora la cebolla y los pimientos, añade una pizca de sal y cocina a fuego medio-bajo.
Este paso necesita paciencia. No buscamos dorar rápido, sino pochar despacio. La cebolla debe ir perdiendo fuerza, volverse dulce y mezclarse con el sabor del pimiento.
Remueve de vez en cuando y deja que se cocine durante unos 25 o 30 minutos, hasta que las verduras estén tiernas y melosas.
3. Añade el tomate
Cuando la cebolla y los pimientos estén bien pochados, añade el tomate rallado o el tomate triturado.
Cocina unos 10 o 15 minutos más, hasta que el tomate pierda el exceso de agua y el relleno quede sabroso, pero no líquido.
Este punto es importante: si el sofrito queda demasiado aguado, puede ablandar la masa durante el horneado.
4. Incorpora el pimentón
Aparta la sartén del fuego un momento y añade la cucharadita de pimentón dulce.
Remueve bien para que se mezcle con el aceite y las verduras, pero sin dejar que se queme. El pimentón quemado amarga y puede estropear el sabor del relleno.
Si quieres darle un toque más alegre, puedes añadir una pizca de pimentón picante.
5. Añade el bonito al final
Escurre bien el bonito y desmenúzalo en trozos medianos.
Añádelo al sofrito cuando las verduras ya estén hechas y mezcla con suavidad, para que se reparta bien sin deshacerse por completo.
No hace falta cocinarlo demasiado, porque el bonito ya está listo. Solo queremos que se integre con el sofrito y recoja su sabor.
6. Deja enfriar el relleno
Antes de montar la empanada, deja que el relleno se temple o enfríe.
Este detalle ayuda mucho. Si pones el relleno demasiado caliente sobre la masa, puede ablandarla, romperla o hacer que sea más difícil trabajarla.
Además, cuando el relleno reposa un poco, los sabores se asientan mejor.
Cómo Cuando la masa haya reposado y el relleno esté templado o frío, llega uno de los momentos más bonitos de la receta: montar la empanada.
Aquí conviene trabajar con calma. Una buena empanada necesita que la masa quede bien estirada, que el relleno se reparta de manera uniforme y que los bordes estén bien cerrados para que no se escape el jugo durante el horneado.
1. Divide la masa en dos partes
Saca la masa del bol y colócala sobre una superficie ligeramente enharinada.
Divídela en dos partes: una un poco más grande para la base y otra un poco más pequeña para la tapa.
La base debe ser algo más amplia porque tendrá que cubrir el fondo de la bandeja y subir un poco por los bordes.
2. Estira la base
Con ayuda de un rodillo, estira la parte más grande de la masa hasta conseguir una lámina fina, pero no demasiado delgada.
La masa debe tener suficiente cuerpo para sostener el relleno, pero no quedar gruesa ni pesada.
Colócala sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear o ligeramente engrasada.
Ajusta bien la masa a la bandeja, dejando que sobresalga un poco por los bordes para poder cerrarla después.
3. Reparte el relleno
Extiende el relleno de bonito sobre la base de la empanada.
Hazlo de manera uniforme, sin dejar montones en unas zonas y huecos en otras. Así cada porción tendrá masa, sofrito y bonito en buen equilibrio.
Procura no llegar justo hasta el borde. Deja un pequeño margen para poder cerrar bien la empanada.
4. Coloca la tapa
Estira la segunda parte de la masa y colócala encima del relleno.
Acomódala con cuidado, sin tirar demasiado para que no se rompa.
Si sobra mucha masa en los bordes, puedes recortarla un poco, pero no la desperdicies: con esos recortes puedes hacer pequeñas tiras decorativas si te apetece darle un toque más casero.
5. Cierra bien los bordes
Une la masa de la base con la masa de la tapa y cierra todo el borde haciendo un repulgue o doblando la masa hacia dentro.
No hace falta que quede perfecto. De hecho, ese borde hecho a mano tiene mucho encanto.
Lo importante es que quede bien sellado para que el relleno no se escape durante el horneado.
6. Haz una pequeña chimenea en el centro
Antes de meter la empanada en el horno, haz un pequeño agujero en el centro de la tapa.
Ese agujero funciona como chimenea y permite que salga parte del vapor durante el horneado.
Es un detalle sencillo, pero ayuda a que la masa no se hinche demasiado ni se rompa.
7. Pinta la empanada
Bate un huevo y pinta la superficie de la empanada con ayuda de un pincel de cocina.
Esto hará que quede más dorada, brillante y apetecible.
Si prefieres una apariencia más rústica, también puedes pintarla con un poco del aceite del sofrito, aunque el acabado será menos brillante que con huevo.
Horneado: temperatura, tiempo y cómo saber si está en su punto
El horneado es el momento en el que todo lo anterior se transforma.
La masa se dora, el relleno se asienta y la empanada empieza a oler a eso que todos reconocemos: cocina de casa, fiesta y mesa compartida.
1. Precalienta el horno
Precalienta el horno a 180 ºC, con calor arriba y abajo.
Es importante que el horno ya esté caliente cuando metas la empanada. Si la introduces con el horno frío, la masa puede tardar demasiado en reaccionar y quedar menos crujiente.
2. Coloca la empanada en la parte media del horno
Mete la bandeja en la parte media del horno.
Así el calor se reparte mejor y evitamos que la base quede poco hecha o que la parte superior se dore demasiado rápido.
3. Hornea con calma
Hornea la empanada durante unos 40 o 45 minutos, aproximadamente.
El tiempo puede variar según el horno y el grosor de la masa, así que lo mejor es vigilarla a partir de los 35 minutos.
No todas las empanadas se hacen igual, y no todos los hornos calientan igual. Por eso, más que mirar solo el reloj, conviene mirar el aspecto.
4. Cómo saber si está lista
La empanada estará en su punto cuando la superficie esté dorada, los bordes tengan buen color y la base se vea hecha.
Si la parte de arriba se dora demasiado rápido, puedes cubrirla suavemente con papel de aluminio y dejar que termine de hacerse sin quemarse.
Si, por el contrario, ves que la base necesita un poco más de tiempo, puedes bajar la bandeja un nivel durante los últimos minutos.
5. Déjala reposar antes de cortarla
Cuando saques la empanada del horno, déjala reposar al menos 15 o 20 minutos antes de cortarla.
Este paso es importante.
Si la cortas recién salida del horno, el relleno estará muy caliente y puede deshacerse demasiado. En cambio, con unos minutos de reposo, la empanada gana cuerpo, se corta mejor y los sabores se asientan.
Y además hay algo muy gallego en ese momento de espera: la empanada en la mesa, el olor llenando la cocina y todos preguntando si ya se puede probar.
Trucos para que la empanada de bonito quede jugosa
La diferencia entre una empanada correcta y una empanada memorable suele estar en pequeños detalles.
No hace falta complicarse, pero sí conviene cuidar algunos puntos para que la empanada de bonito quede sabrosa, equilibrada y jugosa.
1. No tengas prisa con el sofrito
El sofrito es el corazón del relleno.
Si la cebolla y el pimiento se cocinan rápido y a fuego fuerte, quedarán más duros, menos dulces y con menos sabor. En cambio, si los pochas con calma, el relleno gana melosidad y la empanada queda mucho más jugosa.
Una buena empanada empieza mucho antes de entrar en el horno.
Empieza en la sartén.
2. Usa parte del aceite del sofrito en la masa
Este es uno de los trucos más importantes.
El aceite del sofrito lleva sabor de la cebolla, del pimiento y del pimentón. Al incorporarlo a la masa, conseguimos que no sea una simple cobertura, sino una parte más de la receta.
La masa queda más sabrosa, con mejor color y con ese aroma que recuerda a empanada de casa.
3. Escurre el bonito, pero no seques el relleno
El bonito debe ir bien escurrido para que no suelte exceso de líquido, pero el relleno no debe quedar seco.
La jugosidad no viene de añadir líquido sin control, sino de un sofrito bien hecho, con aceite y verduras melosas.
Una empanada demasiado seca pierde gracia.
Una empanada demasiado húmeda puede ablandar la masa.
El secreto está en el equilibrio.
4. Deja enfriar el relleno antes de montar
Puede parecer un detalle menor, pero ayuda mucho.
Si colocas el relleno caliente sobre la masa, esta puede ablandarse, romperse o volverse más difícil de manejar.
Cuando el relleno está templado o frío, se reparte mejor, la masa sufre menos y el resultado final mejora.
5. No estires la masa demasiado gruesa
Una empanada con demasiada masa puede resultar pesada.
La masa debe tener cuerpo, pero no dominar el relleno. Tiene que acompañar, sostener y envolver.
Cuando la proporción entre masa y relleno está bien medida, cada bocado tiene sentido.
6. Haz siempre la chimenea
Ese pequeño agujero en el centro de la empanada no está de adorno.
Permite que salga el vapor durante el horneado y ayuda a que la masa no se hinche ni se rompa.
Es uno de esos gestos sencillos que muchas casas gallegas hacen casi sin pensarlo, porque forman parte del oficio aprendido con los años.
7. Déjala reposar antes de servir
La empanada necesita unos minutos después de salir del horno.
Durante ese reposo, el relleno se asienta, la masa gana cuerpo y el corte queda más limpio.
Además, muchas empanadas están incluso más ricas templadas que recién salidas del horno.
La espera también forma parte de la receta.
Errores frecuentes al preparar empanada gallega de bonito
Aunque la empanada parezca una receta sencilla, hay pequeños errores que pueden cambiar mucho el resultado final.
A veces no falla la receta entera. Falla un detalle: una masa demasiado gruesa, un relleno con demasiada agua, un sofrito hecho con prisa o una empanada cortada demasiado pronto.
Estos son algunos de los errores más habituales y cómo evitarlos.
1. Hacer el sofrito con prisa
Uno de los errores más comunes es cocinar la cebolla y los pimientos a fuego demasiado alto.
Cuando el sofrito se hace deprisa, las verduras no llegan a ponerse melosas ni dulces. Quedan cocinadas, sí, pero no aportan esa jugosidad profunda que necesita una buena empanada.
La solución es sencilla: fuego medio-bajo, paciencia y tiempo.
En una empanada gallega, el sofrito no acompaña al relleno.
El sofrito sostiene el sabor.
2. Poner el relleno demasiado húmedo
Otra equivocación habitual es montar la empanada con un relleno que todavía tiene demasiada agua.
Esto puede pasar si el tomate no se ha cocinado lo suficiente o si el sofrito queda demasiado líquido. El resultado suele ser una base blanda, una masa que no se cuece bien y una empanada menos agradable al comer.
El relleno debe estar jugoso, pero no aguado.
Tiene que tener brillo, sabor y melosidad, pero no soltar líquido en exceso.
3. Usar el bonito demasiado deshecho
El bonito debe mezclarse con el sofrito, pero no convertirse en una pasta.
Si lo desmenuzas demasiado o lo remueves con fuerza, pierde presencia dentro del relleno. Lo ideal es encontrar pequeños trozos, bien integrados, pero reconocibles.
Así cada bocado tiene textura y sabor.
4. Estirar la masa demasiado gruesa
Una masa demasiado gruesa puede hacer que la empanada resulte pesada.
La masa es importante, pero no debe tapar el relleno. Tiene que envolverlo, sostenerlo y acompañarlo.
Si al comer solo notas masa, algo se ha desequilibrado.
5. No cerrar bien los bordes
Si los bordes no quedan bien sellados, parte del jugo puede escaparse durante el horneado.
No hace falta hacer un repulgue perfecto, pero sí cerrar la empanada con cuidado. Ese borde hecho a mano también forma parte de su encanto.
6. Olvidar la chimenea
La pequeña abertura en el centro ayuda a que salga el vapor.
Si no la haces, la masa puede hincharse demasiado, romperse o quedar con zonas menos uniformes.
Es un gesto sencillo, pero muy útil.
7. Cortarla recién salida del horno
La impaciencia también puede estropear el resultado.
Cuando la empanada sale del horno, el relleno está muy caliente y todavía no se ha asentado. Si la cortas en ese momento, puede deshacerse más de la cuenta.
Déjala reposar unos minutos.
La empanada te lo agradecerá.
Cómo servir, conservar y disfrutar mejor la empanada de bonito
Una buena empanada gallega de bonito no termina cuando sale del horno.
También importa cómo la sirves, cuándo la cortas y cómo la conservas si sobra algún trozo, aunque en muchas casas eso de que sobre empanada no siempre ocurre.
1. Mejor templada que ardiendo
Aunque el olor invite a cortarla nada más salir del horno, conviene esperar unos minutos.
La empanada templada se corta mejor, el relleno se asienta y la masa mantiene mejor su textura.
Además, muchos sabores se aprecian más cuando no están excesivamente calientes. La cebolla, el pimiento, el bonito y el aceite del sofrito se notan mejor cuando la empanada ha reposado un poco.
2. Córtala en porciones medianas
La empanada es un plato pensado para compartir.
Puedes cortarla en cuadrados o rectángulos, según la forma de la bandeja. Lo ideal es que cada porción tenga una buena proporción de masa y relleno, sin que resulte incómoda de servir.
Si la vas a poner en una mesa de celebración, puedes cortarla antes de sacarla, para que cada persona pueda coger su trozo con facilidad.
3. Acompáñala con algo sencillo
La empanada de bonito no necesita demasiados acompañamientos.
Puede funcionar muy bien con una ensalada sencilla, unos pimientos, unas aceitunas, una tabla de quesos gallegos o un buen pan en la mesa.
Lo importante es no tapar su sabor. Si la empanada está bien hecha, ella sola ya tiene presencia suficiente.
4. Cómo conservarla
Si sobra empanada, puedes guardarla en la nevera, bien cubierta o en un recipiente cerrado.
Lo mejor es consumirla en los días siguientes para disfrutarla con buena textura y sabor.
Antes de servirla de nuevo, puedes dejarla un rato a temperatura ambiente o darle un toque suave de horno. El microondas puede calentarla rápido, pero suele ablandar más la masa.
5. También es perfecta para llevar o regalar
Una de las grandes virtudes de la empanada gallega es que viaja muy bien.
Por eso ha estado siempre presente en excursiones, meriendas, fiestas y reuniones familiares. Es fácil de compartir, cómoda de servir y agradecida en casi cualquier mesa.
Y también por eso puede convertirse en un regalo precioso.
Porque enviar una empanada a alguien no es solo enviar comida. Es enviar un recuerdo, una mesa compartida, un sabor que muchas personas asocian con casa, con fiesta y con Galicia.
Por qué la empanada de bonito es perfecta para el Día de Santiago
El 25 de julio, Día de Santiago y Día de Galicia, es una fecha que pide mesa.
No hace falta complicarse con un menú enorme ni preparar una celebración imposible. A veces, lo más auténtico es elegir bien lo que ponemos en el centro.
Y ahí la empanada de bonito tiene mucho sentido.
Es un plato fácil de compartir, gusta a casi todo el mundo y tiene ese punto de comida de fiesta que no necesita demasiadas explicaciones. Se corta, se reparte y enseguida crea conversación.
Además, tiene algo muy gallego: no busca protagonismo, pero acaba reuniendo a todos alrededor.
Por eso encaja tan bien en una mesa de Día de Santiago. Porque esta fecha habla de tradición, de raíces y de volver a lo nuestro, aunque sea a través de un sabor.
Una empanada de bonito puede ser el comienzo de una comida especial.
Puede ser el plato que llevas a una reunión familiar.
Puede ser ese detalle que mandas a alguien que vive lejos.
Puede ser una forma sencilla de decir: “hoy toca celebrar Galicia”.
Y si después llega una Tarta de Santiago para la sobremesa, la mesa ya tiene todo lo necesario para convertirse en recuerdo.
Regalar una empanada: cuando el regalo habla de casa.
Hay regalos que se compran por compromiso
Y hay regalos que dicen algo.
Una empanada gallega de bonito puede parecer un regalo sencillo, pero para muchas personas tiene una carga emocional enorme. Sobre todo si quien la recibe vive lejos, echa de menos Galicia o guarda en la memoria aquellas comidas donde siempre había algo rico en el centro de la mesa.
Porque una empanada no es un objeto más.
No se coloca en una estantería.
No se olvida en un cajón.
No se queda esperando una ocasión especial.
Se abre, se comparte, se huele, se corta y se disfruta.
Y, muchas veces, también se recuerda.
Enviar una empanada a alguien que quieres puede ser una forma preciosa de decirle: “me acordé de ti”.
Me acordé de tu tierra.
Me acordé de lo que echas de menos.
Me acordé de esas comidas que te hacen volver por un momento.
Me acordé de que hay sabores que acompañan incluso cuando no podemos estar cerca.
Por eso, para el Día de Santiago, una empanada puede ser mucho más que comida.
Puede ser una sorpresa para unos padres que viven lejos.
Un detalle para una hermana, un hijo, una amiga o unos abuelos.
Un regalo para alguien que lleva Galicia en la memoria.
O una forma de compartir mesa aunque la distancia no permita sentarse en el mismo lugar.
Porque a veces no podemos estar donde nos gustaría.
Pero sí podemos enviar algo que abrace un poco en nuestro nombre.
Preparar una buena empanada gallega de bonito en casa es una forma preciosa de celebrar Galicia.
Pero también sabemos que no siempre hay tiempo.
A veces apetece disfrutar de una mesa especial sin pasar horas amasando, pochando, montando y horneando. A veces quieres celebrar, pero necesitas una solución sencilla, cuidada y lista para compartir.
Por eso en Manxares Gallegos hemos preparado el Pack especial Día de Santiago.
Una propuesta pensada para quienes quieren celebrar el 25 de julio con sabor a Galicia, o para quienes desean enviar un regalo especial a alguien que echa de menos su tierra.
El pack incluye:
- Empanada gallega de bonito
- Tarta de Santiago
Dos clásicos que juntos forman una mesa sencilla, festiva y llena de significado.
La empanada pone el momento de compartir.
La Tarta de Santiago pone la sobremesa, el símbolo y el broche final.
Y juntas hacen algo muy bonito: convierten una comida en una forma de recordar, celebrar o regalar Galicia.
El pack tiene un precio final de 60 € con envío incluido y se envía de forma refrigerada para que llegue como tiene que llegar.
Pedidos realizados antes de las 10:00: entrega en 24 horas.
Pedidos realizados a partir de las 10:00: entrega en 48 horas.
Así puedes organizar tu mesa para el Día de Santiago… o sorprender a alguien querido con un regalo que sabe a casa.
La empanada gallega de bonito tiene algo que va más allá de la receta.
Está en la masa que se trabaja con calma, en el sofrito que necesita tiempo, en el relleno que debe quedar jugoso y en ese momento en el que se corta en porciones y todos se acercan a la mesa.
Si te animas a prepararla en casa, ojalá esta receta te ayude a disfrutar del proceso y a entender un poco mejor por qué la empanada gallega forma parte de tantas memorias familiares.
Y si este año prefieres celebrar sin complicarte, o enviarle a alguien un sabor que le recuerde a Galicia, recuerda que a veces una empanada no es solo una empanada.
A veces es una forma de volver.
Una forma de compartir.
Una forma de decir, con algo rico en la mesa: “me acordé de ti”.


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